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domingo, 25 de enero de 2009

LA MOVILIDAD ARTICULAR Y LA FLEXIBILIDAD

La movilidad articular puede definirse como la capacidad, por parte de un segmento óseo, de efectuar el máximo desplazamiento permitido por la articulación en la cual se halla incluido. La flexibilidad es la capacidad de un músculo de alcanzar su longitud óptima, que permita el máximo desplazamiento, de forma que exprese por completo sus posibilidades de fuerza.
En efecto, cuanto mayor es el movimiento del segmento, tanto mayor es el tiempo de aplicación del impulso de fuerza efectuado por la musculatura.
La movilidad articular y la flexibilidad se hallan estrechamente relacionadas, ya que para obtener un movimiento lo más amplio posible será necesario:
1. Alcanzar una óptima capacidad de elongación de los músculos relacionados con la articulación movilizada por el gesto; esta característica es fácilmente incrementable por ejercicios de flexibilidad muscular.
2. Un gran desplazamiento articular depende de las características de los ligamentos propios de cada articulación, es decir de su longitud y extensibilidad. No se tienen datos ciertos sobre la mejora de dichas características; es probable que se puedan mejorar si se solicitan precozmente.
Por lo tanto, los ejercicios de flexibilidad interesan tanto el aspecto fisiológico como el aspecto cinemático del gesto. Se subdividen en estáticos y dinámicos, que a su vez se distinguen en estáticos pasivos y activos, y en dinámicos activos, pasivos y mixtos (tabla 7).
La movilidad articular y la flexibilidad deben ejercitarse desde los primeros años de actividad motora (3-6 años) y los ejercicios de movilidad articular deben abarcar todas las grandes articulaciones.Cuando se haya alcanza­do el período de alta especialización se tenderá a solicitar la movilidad articular específica para las distintas actividades competitivas. Los ejercicios de flexibilidad tendrán siempre un carácter generalizado; será impres­cindible realizarlos durante y al término de las actividades de resistencia y de fuerza, para proporcionar la justa longitud de aquellos haces musculares que han sido contraídos intensa y repetidamente.
En la metodología del entrenamiento más reciente los ejercicios de flexibilidad vienen siempre incluidos más a menudo y sobre todo tras una primera fase de calentamiento, ya sea preentrenamiento ya sea precompetición.